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2023: el Año del Cambio

Por María José Ferrer San-Segundo

Los inicios de año son siempre tiempo de propósitos y pronósticos. Entre los tan  recurrentes, como pronto incumplidos, el ejercicio físico, los idiomas, cuidar la alimentación, dormir mejor o dejar de fumar; esto último para quienes, a pesar de las advertencias sobre sus nocivos efectos, aún no lo ha hecho. Este puede ser el momento.

 

Para acertar en propósitos y pronósticos, es conveniente hacer antes un balance sobre el último año. Y lo primero, ver qué sigue sin resolverse. No tendrán que pensar mucho: en el ranking de lo que perjudica a la Comunitat Valenciana, sigue en cabeza la infrafinanciación.

 

El gobierno de España presentó solo un “esqueleto” el 3 de diciembre de 2021, las CCAA le hicieron llegar sus consideraciones…. y desde entonces no hubo nada. Lo cual es más grave si se recuerda que en noviembre de 2017, un Pedro Sánchez en la oposición exigía que el modelo estuviera antes del 31 de diciembre, porque veía posible hacerlo en un mes. Y han pasado más de 5 años.

 

Aunque lamentablemente no es la única carencia: también la hay de inversiones -sobre todo Alicante-, recortes de agua con la abstención de Ximo Puig y falta de apoyo del gobierno Sánchez a Agencias y grandes acontecimientos para nuestra Comunitat, que sí financia en otras. 

¿Qué ha empeorado? En lo económico, el coste de la vida disparado como nunca en los últimos 30 años; la tasa de paro más alta de la UE; y que España sigue sin recuperar los valores económicos pre-pandemia.

 

Y, además, se ha agravado la crisis institucional y territorial, con el asalto desde el propio gobierno junto con aliados de nada fiar, a la división de poderes, al Estado de Derecho, así como al mismo Estado de España y su integridad, regalando a delincuentes e independentistas una autopista de impunidad para modificar a su antojo el Código Penal, indultos, supresión del delito de sedición, rebaja a conveniencia de la malversación… y, ahora, el Referéndum, respecto a cuya convocatoria ilegal Sánchez prometió, al pedir el voto, que elevaría la pena. Y ahí lo tenemos, sin saber hacia dónde dejará caer el péndulo, volantazo tras volantazo.

 

Un referéndum que en el Plan de constituir una “República Catalana” sigue adelante, y ya anuncian desde ERC que bastará con que lo apoye un 55% de la mitad de la población votante, es decir un 27,5%. Y me pregunto: ¿qué piensan hacer con el 72,5% de los catalanes que no votará SI, a quienes se pretende convertir en extranjeros en España y  dejar fuera de la UE? ¿Y no tenemos nada que decir tantos millones de españoles sobre la configuración constitucional de España y su integridad territorial?

 

Si un presidente colaboracionista lo consintiera, el paso siguiente será involucrar a la Comunitat Valenciana, como anuncian, ya sin disimulo, los dirigentes catalanes. ¿Qué hace ante ello Ximo Puig para defender nuestra autonomía? Nada. Silencio cómplice. O mejor dicho, algo más grave que no hacer nada: dar salvoconducto a esas pretensiones inconstitucionales y además financiarlas con recursos de los valencianos. Así, mientras otros presidentes autonómicos socialistas como Lambán o Page han mostrado su oposición, Puig es, entre los barones socialistas, el primer lugarteniente subalterno del Sanchismo ‘periférico y polifónico’.

 

Otro día analizaremos cómo Puig está viendo también resquebrajarse su credibilidad política. Años hablando de “hipoteca reputacional” y ahora resulta que el PSPV-PSOE escondía sombras y alguna cara B. Lo que más allá del ámbito penal o de que se eviten condenas invocando prescripción, en el plano político evidencia una sorprendente doble moral, de quienes señalaban a los demás, mientras hacían en su casa lo que denunciaban. Presuntamente, claro, que siempre ha de respetarse la presunción de inocencia incluso a quienes la han negado sistemáticamente a otros.

 

Y si hablamos del gobierno Ribó Compromis-PSOE en la ciudad de Valencia, además de ser también cooperadores entusiastas de la extensión de los postulados del independentismo a la Comunitat Valenciana, la realidad es que las quejas vecinales sobre suciedad, inseguridad, deficiencias en jardines, plagas y problemas de movilidad sin reflexión técnica ni alternativas, han aumentado tanto como los contratos a dedo. Y Valencia necesita una gestion eficaz, un gobierno sin prejuicios, ambición para la ciudad, sentido común, alivio a las familias o comerciantes y recuperar la Luz. Con María José Catalá como Alcaldesa.

 

Y la Comunitat Valenciana, un proyecto asimismo preparado, como el de Carlos Mazón al que por puro electoralismo está empezando a copiar Puig, aunque poco, tarde y mal. Bajando impuestos y sin ‘ximoanuncios’ incumplidos. Que proporcione estabilidad económica y seguridad jurídica. Firme y sin complejos, silencios ni claudicaciones, frente a injerencias, carencias e injusticias.

 

El balance de 2022 indica que hemos empeorado. Pero 23 es el número de pares de cromosomas de nuestras células, el último de ellos y el decisivo. Como lo va a ser también este 2023, que ha de convertirse en un ‘año OP’: de oportunidades y optimismo, que acaben con la irresponsabilidad y la ineficacia. Quedan sólo algo más de 4 meses para poder manifestar nuestra voluntad en las urnas y, por cierto, todo apunta a “Fin de Ciclo”. Ese es mi propósito y mi pronóstico. Así que, bienvenidos al año del Cambio: 2023.

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